Asociación de Alergicos a alimentos de Guadalajara

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La Alergia en la Escuela

La alergia alimentaria es una reacción anómala del organismo con una causa inmunológica comprobada, después de consumir un alimento o uno de sus derivados o un aditivo, contenido en el mismo (a veces también después del contacto o simplemente respirando su olor).

Cada vez más personas adultas y niños sufren una de estas enfermedades alérgicas y hay que tener un conocimiento adecuado de la materia debida a su importancia y gravedad.

La alergia a alimentos en la población general está entre el 1 y el 3 % pero en niños menores de 3 años la frecuencia aumenta llegando al 8% según datos de recientes estudios poblacionales. Hoy en día uno de cada 25 niños es alérgico.

Cualquier alimento puede desencadenar una reacción alérgica, pero son la leche de vaca y el huevo los más frecuentemente implicados en los primeros 5 años de vida. Las reacciones a pescado y legumbres suelen comenzar en torno a los 2 años y se mantienen en niños mayores por ser una alergia más persistente. La alergia a frutas, y frutos secos suele tener un inicio más tardío  (aparece sobre todo en la adolescencia) y son los más frecuentemente implicados en la alergia alimentaria en adultos; no obstante en los últimos años se observa un inicio más precoz de la alergia a frutos secos por inicio más temprano en el consumo y ser un alimento cada vez más presente en nuestras vidas. Los cuadros suelen ser graves en los más pequeños.

Una vez desarrollada la respuesta alérgica, esta se pondrá en marcha cada vez que entremos en contacto con el alimento, de ahí la importancia de realizar correctamente una dieta de evitación, que en el momento actual es el único tratamiento eficaz. Por esto, resulta fundamental al inicio del curso tener identificados los niños que tienen alguna alergia alimentaria, aunque no debemos olvidar que la primera reacción que el niño sufre puede aparecer en la escuela.

Para los niños ya alérgicos, junto al formulario que facilitan los centros del inicio del curso, debería solicitarse informe médico con el diagnóstico y el tratamiento recomendado por su médico para tratar la reacción si esta aparece. Esta información deberá ser conocida por todos los profesores con los que este el niño y por supuesto por el personal que atiende el comedor y la cocina.


La alergia a alimentos, puede producir reacciones graves y en algunos casos fatales, limitando de alguna manera la calidad de vida de los pacientes y su familia. Por ello es necesaria la colaboración de todos los implicados: Pacientes y Familiares, Alergólogos y Pediatras, Escuela, Asociaciones de pacientes, Administraciones Públicas y Empresas Alimentarias. Todos juntos debemos conseguir que los niños, puedan desarrollar una vida con las menos limitaciones posibles. Sólo el conocimiento de donde están los alértenos puede permitirnos evitarlos y garantizar la SEGURIDAD de los pacientes alérgicos.

Los síntomas iniciales pueden ser leves y son difíciles de interpretar si se carece de formación. La alergia a alimentos se ha presentado por primera vez en las instalaciones escolares en una proporción significativa de casos. No es posible predecir la gravedad final de las reacciones por los síntomas iniciales, y algunos fallecimientos por alergia se han asociado con retraso en la administración de adrenalina intramuscular. Todo el personal escolar debe recibir formación sobre el reconocimiento y el tratamiento precoz de las reacciones alérgicas para que se pueda administrar la medicación de urgencia sin retraso. Sin embargo el riesgo de anafilaxia por contacto cutáneo con el alérgeno alimentario es mínimo.

La formación de los trabajadores es imprescindible. Tienen que ser conscientes de que pequeñas cantidades de un alérgeno pueden desencadenar una reacción que puede afectar de manera grave a la salud. De ahí la importancia de mantener estrictas normas para prevenir el riesgo antes que combatirlo. Disponer de personal formado y consciente de la importancia de aplicar con rigor estos consejos es vital. Se debe formar a todo el personal de la empresa antes de que empiece a trabajar, tanto si su labor se desarrolla en el aula, patios, comedores o cocina.

Manifestaciones clínicas de una reacción alérgica

  • Síntomas cutáneos: urticaria-angioedema (ronchas o habones), urticaria de contacto y dermatitis atópica.
  • Sindrome de Alergia Oral (SAO): aparición de prurito peribucal y/o faríngeo a veces con edema a ese nivel, sin ninguna otra afección.
  • Síntomas respiratorios: rinitis (salvas de estornudos, cogestión nasal, moqueo) y/o asma (tos, dificultad respiratoria, escucha de "pitos"o sibilancias).
  • Síntomas digestivos: vómitos, diarrea, dolor abdominal.
  • Anafilaxia: reacción multisistémica que asocia clínica cutánea, digestiva, respiratoria e incluso alteración hemodinámica, pudiendo llegar a shock y a la muerte si no se actúa de forma rápida; no obstante los síntomas cutáneos pueden estar o no ausentes. Nunca olvidar que tras la ingestión de un alimento la primera manifestación puede ser el shock.
  • Anafilaxia por ejercicio dependiente de alimentos: la clínica es la misma que anterior pero además debe estar presente la realización de ejercicio para que desencadene la reacción.
  • Rechazo sistémico de un alimento: puede ser el único síntoma de alergia alimentaria, por lo que no debemos obligar a comer un alimento a un niño que siempre lo rechaza.

¿Dónde tenemos que tomar precauciones?

  • En el aula
  • En el patio
  • En el comedor
  • En determinadas actividades (talleres, pintacaras, actividades extraescolares y salidas y excursiones)

Precauciones en el aula

Precauciones en el aula

  •  Desde el comienzo de curso los padres/tutores del niño deben informar al profesor de la enfermedad que padece, de los alimentos que no puede comer, de los síntomas que puede presentar en caso de contacto inadvertido y del tratamiento que es necesario administrar, haciendo especial hincapié si el niño ha presentado anafilaxia.
  • Seria conveniente que el profesor tuviera una ficha con los datos anteriormente referidos de forma clara y el tratamiento especificado.
  • Puede ser conveniente que los compañeros tengan información sobre la alergia del niño y así poder evitar algunas situaciones de riesgo.

Precauciones en el comedor

  •  Los niños alérgicos a alimentos deben estar correctamente identificados.
  • Es conveniente colocarlos en mesas separadas para evitar riesgos y contactos inadvertidos.Aunque está medida no siempre es necesaria siempre y cuando se asegure que  la comida ni se comparta ni se intercambie entre compañeros
  • Las fichas con el diagnóstico y tratamiento del niño, debería tenerla también el profesor/cuidador del comedor.
  • En caso de reacción el niño nunca debe dejarse solo.Se le debe administrar el tratamiento y avisar a los padres .Se "debería saber" cuándo acudir a un centro médico.

Precauciones en determinadas actividades

  • Excursiones o salidas fuera del colegio.
  • Cumpleaños
  • Actividades que supongan manipulación de alimentos.
  • Manipulación de frutos secos o asado de castañas en el otoño.

Normas de un colegio saludable en alergia a alimentos

  1. Tener a todos los niños alérgicos identificados al inicio del curso y disponer de un informe médico con diagnóstico y tratamiento de urgencia recomendado (Protocolo de actuación en caso de reacción alérgica) que será conocido por todo el personal que este a cargo del niño (aulas, patios y comedores).
  2. Pedir autorización a los padres para el uso de la medicación en caso de reacción alérgica (Protocolo)
  3. Dar por escrito los menús a los padres, incluyendo la alternativa con marcas en caso de ser necesario sustituir alguno.
  4. Identificar a los niños alérgicos para que todo el mundo sepa que niños son y que no pueden tomar.
  5. Durante la estancia de educación infantil y primeros años de primaria la comida que se tome en los recreos y cumpleaños se tiene que dar en espacios vigilados y supervisados por profesores/cuidadores para evitar que el niño alérgico tenga contacto con un alimento prohibido.
  6. En los comedores tener especial cuidado al elaborar y servir la comida y una especial vigilancia ya que son espacios de extremado riesgo.
  7. Evitar alimentos precocinados por el riesgo de etiquetado incompleto y posibilidad de alérgenos ocultos.
  8. No discriminar en ninguna actividad del centro al niño por su alergia; disponer siempre de alternativa o incluso dar a todos los niños del aula el alimento alternativo (el niño alérgico hay alimentos que no puede tomar, pero el resto de los niños pueden tomar los que toman los alérgicos).
  9. Disponer de medicación de emergencia en el centro en lugar accesible y que se sepa manejar por el personal encargado del centro.
  10. En caso de reacción alérgica:
  • No dejar al niño solo.
  • Administrar la medicación correspondiente.
  • Avisar a los padres.
  • Saber identificar cuando debe acudirse a centro médico.

Donde tenemos que aplicar medidas preventivas

  • En los productos de higiene que se vayan a utilizar
  • En el material escolar.
  • En el comedor: niños y medicación.
  • A la hora de manipular y preparar los alimentos
  • En la elaboración de comida para una persona alérgica
  • Con los proveedores de materias primas
  • En la recepción y almacenaje de materias primas.
  • En la preparación de la comida: antes, durante la preparación de la misma y después.
  • A la hora de servir las comidas.

Conclusión

 Todos los centros que tengan alumnos con alergias a alimentos tienen que aplicar todas las medidas preventivas siguiendo el protocolo para el alumnado con alergias alimentarias.

Pero en ocasiones aún tomando las medidas preventivas marcadas el riesgo no se puede evitar y la reacción alérgica se desencadena, por ello es necesaria que una formación incluya los protocolos de actuación y técnicas de primeros auxilios en alergias alimentarias.